Afrontando la pandemia y la crisis social con nuestros hijos

A los niños y adolescentes las situaciones de estrés, derivadas de los problemas de orden público y la pandemia actual, aunque no lo creamos, les afecta la vida social, familiar, escolar y por supuesto, la salud mental.

El estrés es una respuesta a circunstancias externas a nuestros hijos que se manifiesta de manera fisiológica, emocional o conductual, al interpretar que estos factores mencionados (considerados estresores) son una amenaza para su bienestar.

Entre las afectaciones psicológicas que pueden presentar se encuentran: dificultades de atención, ideas distorsionadas sobre lo que ocurre, sentimientos de inseguridad, indefensión, agresividad, pérdida de relaciones interpersonales, desesperanza, conductas regresivas (negativas), angustia por la separación de los padres, miedo, alteraciones en el sueño, ansiedad, depresión, entre otras.

 

¿Cuál es la mejor forma de disminuir estas afectaciones?

Padres y cuidadores, es el momento de:

-Escuchar a tu hijo.

-Validar sus emociones.

-Evitar angustiar al niño o adolescente desde las ideas catastróficas.

-Responder las preguntas que te realizan de forma sencilla, clara y de acuerdo a su edad, ofreciendo un mensaje de esperanza.

-Explicar y mencionar que la situación actual es temporal y que se va a solucionar.

-Explorar cuáles son sus temores y cómo está entendiendo la situación actual.

-Permitir la expresión de sus opiniones.

-Establecer actividades en familia, que incluyan no solo las rutinas diarias, sino también espacios recreativos.

-Evitar la sobreprotección generada por tu angustia como padre.

-Hablar acerca de tus emociones y así como eres un apoyo para tus hijos, reconocer en tu entorno quién lo es para ti.

-Promover la socialización con familiares y amigos, teniendo en cuenta alternativas de comunicación.

-Recordar los hábitos saludables como la actividad física (en casa), adecuada alimentación y regulación de los ciclos de sueño.

Recordemos que, aunque existen estresores que movilizan las emociones, conductas y relaciones interpersonales de los niños y adolescentes, podemos promover en ellos la resiliencia, que es la capacidad de anteponerse a la adversidad a partir de las fortalezas que ellos mismos desarrollan

como seres humanos, así como las que podemos potenciarles nosotros como parte de su familia y las que puede fortalecer a través de su entorno comunitario, amigos y conocidos.

 

Laura María Betancourt Ayala

Psicóloga Fundación Valle del Lili