¿Por qué debemos evitar la exposición de nuestros hijos a la violencia en redes sociales y televisión?

Actualmente, nuestros hijos están altamente expuestos a la violencia a través de redes sociales y diferentes medios digitales. El fácil acceso a dispositivos tecnológicos y pantallas, hace posible que los más pequeños se “contaminen” de noticias y publicaciones que no son aptas para su edad y que pueden generar efectos emocionales y/o psicológicos negativos.

La televisión no es ajena a la situación, aunque se encuentra más regulada en cuanto a la clasificación de los programas para adultos, también permite un acercamiento directo a la violencia cuando no se ejerce un control como padres. Por ejemplo, usualmente en nuestros hogares, los televisores están ubicados en la zona común (como en el caso del comedor y la sala) y es frecuente que los adultos, sintonicen los noticieros mientras sus hijos se encuentran cenando o jugando alrededor.

Estudios más recientes, incluso, han confirmado que una alta exposición a la violencia televisiva de niños y adolescentes, se asocia con niveles superiores de agresión y comportamientos violentos. Igualmente, los pequeños forman la creencia de que los problemas se resuelven con más violencia, se convierten en menos empáticos y compasivos con los demás.

Especialmente, los niños menores de seis años, presentan dificultad para distinguir la realidad de la fantasía: no pueden procesar de manera eficaz lo que escuchan o ven, pueden llegar a percibir el mundo como un lugar cruel y aterrador en el que no se sienten seguros, y, al contrario, se origina en ellos un miedo constante por el entorno que los rodea y ansiedad por no lograr protegerse.

Es así como en los últimos años, las redes sociales han agravado la propagación de un discurso de odio y de otros contenidos negativos que pueden moldear la visión que nuestros hijos tienen, tanto de su entorno social, como de sí mismos. Si a nosotros como adultos nos cuesta determinar la validez y credibilidad del contenido que visualizamos, debemos considerar sobre qué puede pensar un niño que aún no tiene una capacidad crítica que le permita discernir la información consumida. Ahora, un adolescente que, por ejemplo, visualice un video de connotación violenta en redes sociales, posiblemente quedará afectado por las imágenes, incitando en él pensamientos de repulsión y rechazo.

Como padres, nuestro papel es fundamental: evitar la exposición de nuestros menores a programas de violencia en noticieros y redes sociales. ¡Contribuyamos a la información asertiva y a una educación constructiva!

 

Dra. Maria Teresa Agudelo Constante

Pediatra Fundación Valle del Lili