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¿Cómo evitar la deshidratación en casa?

Por: Jennifer Gómez Cadavid / Residente de Pediatría / Universidad ICESI-FVL

En condiciones normales, todos perdemos agua corporal diariamente a través del sudor, las lágrimas, la orina, las deposiciones, la respiración y por evaporación a través de la piel. Estas pérdidas se recuperan en la dieta habitual, sin embargo existen situaciones que generan un aumento de estas pérdidas y que requieren de una reposición de líquido adicional, como por ejemplo cuando se presenta fiebre, diarrea, vómitos o sudor. Si estas pérdidas no se reponen, el niño puede acabar presentado deshidratación, lo cual no permitirá que su organismo pueda seguir funcionando de forma correcta.

La deshidratación ocurre cuando la cantidad de líquido que sale del cuerpo es mayor que la que entra.

La deshidratación puede ocurrir lenta o rápidamente, según la manera en que se pierda el líquido y la edad del niño. Los niños pequeños y los bebés tienen más probabilidades de deshidratarse porque sus cuerpos son más pequeños y tienen menores reservas de líquidos.

Su niño puede presentar uno o más de los siguientes síntomas:

  • Somnolencia, irritabilidad.
  • Piel fría o sudorosa.
  • Bajos niveles de energía, por lo que parece muy débil o flojo.
  • Ausencia de lágrimas al llorar.
  • Boca y/o lengua secas y pegajosas.
  • Ojos hundidos o la zona blanda (fontanela) de la cabeza del bebé hundida.
  • Menores cantidades de orina, ausencia de orina durante 8 a 12 horas u orina de color oscuro.

La OMS y la UNICEF recomiendan que la reposición de estas pérdidas aumentadas se realice con las Sales de rehidratación oral, estas las podemos encontrar en sobres para reconstituir o en frascos ya listos para su ingesta. En el mercado existe una gran variedad de estas sales de rehidratación oral y los podemos encontrar en los mostradores de supermercados y droguerías conocidos como sueros orales.

Por otro lado es muy importante evitar la reposición con bebidas endulzadas con azúcar que pueden ocasionar mayores trastornos, aumentando la diarrea y la deshidratación, tales como las bebidas gaseosas, los jugos de frutas comerciales, te endulzados, café, bebidas energéticas e infusiones medicinales

La regla es dar tanto líquido como el que el niño lo desee ya que el primer síntoma de deshidratación es la sed. En caso de que el niño presente deposiciones diarreicas se recomienda además que por cada realización de heces sueltas de repondrá de la siguiente forma:

–        Menores de 2 años: 50-100 ml es decir 1/4 a 1/2 taza grande.

–        De 2-10 años: de 100-200 ml es decir 1/2 a 1 taza grande.

–        Mayores de 10 años: todo el líquido que deseen.

Esta administración de líquidos puede realizarse con cucharaditas cada pocos minutos hasta dar la cantidad completa requerida, principalmente si el niño presenta asociado vómito, y poco a poco podemos ir aumentando la cantidad de los sorbos y su frecuencia.

La alimentación NUNCA deberá suspenderse y se continuará de la forma habitual de cada niño. En caso que el niño reciba lactancia materna esta NUNCA deberá descontinuarse.

Siempre durante la hidratación en casa se deberá estar muy atento a las señales de alarma que nos permitan reconocer tempranamente que el niño deberá ser llevado a un centro médico de urgencia para ser valorado y de esta forma evitar mayores complicaciones.

Signos de alarma:

. Deposiciones líquidas que aumentan en frecuencia.

. Vomita repetidamente.

. Tiene mucha sed.

. No come ni bebe como normalmente.

. Tiene fiebre que no mejora.

. Hay sangre en las deposiciones.

. No mejora al tercer día.

. Ausencia de lágrimas al llorar.

. No orina o no moja los pañales durante 6 horas.

. Hace una cantidad muy reducida de orina con color amarillo oscuro.

. La piel esta seca y fría.

. Esta irritable.

. Tiene mareo.